jueves, 10 de abril de 2008

El Espejo

Intrigada por los deseos del espejo, me acerqué con cautela a la joven que me devolvía la mirada y que imitaba mis gestos. Puse un dedo sobre la superficie fría, y ella lo rozó con la yema de su índice.
Todo parecía igual en el espejo, y sin embargo, todo estaba cambiado. Pero no me resultaba nada extraño, era como una variante de mi vida.
De repente, la sombra inundó el reflejo, y todo se apagó. Ya no veía a la joven que me mostraba su dedo, ni podía contemplar mi mundo reflejado. Había pasado a una época de ceguera, de un velo en los ojos, de espinas, de poca cordura…
Poco a poco, primero en penumbra, luego en luz tenue, luego brillando, la luz regresó, pero fue tan fuerte su vuelta que me quemó los ojos.
Cuando al fin pude ver, me miré las manos, y vi que mi anillo estaba en la izquierda…

Mala cosa. Mi reflejo había logrado atraparme en el espejo, y ahora, ella corría libre por el mundo. Si veis que tengo el lunar al otro lado, no os asustéis.


Y no temáis. A menos que yo se lo ordene, no os matará.

2 comentarios:

Emilienko dijo...

Qué terror. Como en Alicia a través del espejo, ahora tendrás que llegar a la octava casilla.

f.ode dijo...

¿Te suena el mito del Doppelganger?
Me recuerda un poco a eso x), aunque no tiene mucho que ver.