domingo, 10 de febrero de 2008

La costumbre y el tiempo

Tiempo… dime, tiempo
¿De qué sirve saber volar?
¿De qué sirven mis intentos?
Si la tierra es la casa de mi corazón maltrecho.

Si la herida que causó dolor
No se cura con nubes ni con viento
Si la angustia de saberse ingrávida
Se pierde en los pliegues de negro
Del universo.

Tiempo… dime, tiempo.
¿De qué sirve caerse?
¿De qué, morir de nuevo?
¿Por qué no puedo volar con las aves,
Sentir mi corazón pleno?

Tiempo… ¿por qué hay hoy tormenta
Pero no está en el cielo?

1 comentario:

f.ode dijo...

Será que el tiempo, en su afán egoista, no quiere mostrar el cielo.
Pero existir, existe. Lo sabes :).
;)

:*